La simbología de la columna verterbal

La espina dorsal, desde un punto de vista simbólico está conectada con la grabación de nuestras experiencias de vida.


Algunos dicen que se corresponde a una “escalera”, es decir, que cada vértebra (o metámero) sería un peldaño de experiencia y en cierta medida de conciencia: la columna está compuesta por 33 vértebras y en hebreo el número 33 sería lamed (= 30) + gimel (= 3), ambos con una fuerte connotación de movimiento (el ideograma de lamed corresponde a una aguijada, el otro a un camello). Las palabras que contienen esta combinación de letras (con lamed, gimel) tienen a menudo un significado relacionado con el concepto de “liberación”.


Por ejemplo: después de los 33 años Jesús Cristo se “libera” y consigue liberar el hombre. Al final de la escalera y de las experiencias de vida representadas por la columna, o sea, acabando los 33 peldaños a través de un movimiento activo, se consigue una liberación. De manera análoga, Cristo que muere a los 33 años es como si hubiera vivido todas las experiencias posibles del mundo. La columna, que contiene la médula, es como si incluyera “todas las experiencias posibles”.


Además, siendo la espina dorsal una linea vertical compuesta por metámeros o unidades distintas, es como si cada uno de ellos fuera un peldaño, así que representa también cierta gradación de las experiencias, desde las más básicas hacía las más complejas.


En medicina china: la columna es donde se reúnen todos los meridianos tendíno-musculares, a través del meridiano de BL (vejiga), hacía el GV (vaso gobernador), es decir donde los movimientos que se hacen en el mundo se vuelven estructura (según J. Yuen). En este patrón se destacan también varios puntos en la columna que corresponden a fases (cíclicas) de evolución individual y reflejos de crecimiento: ej. 4GV (II lumbar) cuando el niño empieza a caminar sobre sus piernas, 14GV (VII cervical) para la posición recta de la cabeza, etc.


A la columna se asocia también la escalera de los 7 “Po” (espíritu del pulmón), y éstos también representan elementos graduales de evolución individual. Por eso algunos relacionan traumas de la columna con períodos específicos, años o etapas de la vida.


Esa idea de que existen grados “puntuales” en la evolución es una idea recurrente… Hay cierta analogía también con disciplinas científicas: en física cuántica, los orbitales de electrones existen según niveles “espaciados” de energía, del interior al exterior (1s, 2s, 2p ecc. ).


La columna es medio de unión de 3 cavidades: cráneo, tórax y cadera, a las que corresponden 3 substancias (Jing, Qi y Shen) y el número 3 representa símbolicamente la vida como movimiento. La columna es lo que asegura esta conexión: como en el caso del ideograma chino de “emperador” (una línea vertical que une 3 horizontales), la columna es el pontífice, es decir, actúa como puente entre 3 niveles (Tierra, Hombre, Cielo), conectando lo que es sagrado (= separado, puesto en almacén, con referencia al hueso sacro) con lo Alto de donde eso deriva (simbolizado por la cúpula craneal). Las curvas de la columna, como una serpiente, nos recuerdan que hay vida en el movimiento y que el movimiento de las experiencias no es linear, recto, sinó que se adapta a los llenos y a los vacíos. El “pontífice” no sólo es elemento de conexión, sino soporte y sostén, de forma que puede sostener él solo todo el eje vertical de Tierra a Cielo.


Ya que hemos hablado de números, si consideramos los número de la columna tenemos:

5 vértebras sacras (soldadas): la relación entre 1 y 5 es la que hay entre el inicio (1) y la conexión con el exterior (5): 5 dedos, 5 extremidades (4 miembros + cabeza) etc. son la conexión entre el micro-cosmos (el hombre) y el macro-cosmos (el universo). El “sacro” es el niño, que considera todo el mundo como él mismo (todo es “mío”), y está unido al mundo y al mismo tiempo separado, todavía no formado (los huesos que se “cierran”), pero aún así al máximo de sus potencialidades, conectado con el Uno. Problemas en vértebras sacras son problemas de fundamentos.


5 lumbares: el niño ha completado su formación estructural y conoce el mundo, la multiplicidad. Problemas lumbares tendrán a que ver con la falta de sintonización con el mundo y con sus estaciones, sus fases.


12 torácicas: el hombre entra en la vida ordinaria, y se distribuye, se “disemina” por todos los sitios: los 12 apóstoles, los 12 meses del año, los 12 meridianos, las 12 tribus de Israel se dedican a diseminar el Qi, la energía vital, en todos los lugares del mundo. Problemas dorsales son problemas de relación entre hombres, culturas, lugares.


7 cervicales: La realización del camino humano, la evolución humana pasa a través de una “pequeña muerte”: acabado un trabajo es necesario pararse para poder empezar otra vez. El séptimo día Dios se para, y así el hombre, terminado el trabajo de difusión (las 12 torácicas), debe llegar al cumplimiento y pararse, antes de seguir más allá. Problemas cervicales están relacionados con el “no saber parar”, “no poder renunciar”, etc.


Por Claudio Cardone, acupuntor.

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